
El once inicial del C.D. Betoño antes del encuentro ante la U.D. Logroñés.
El C.D. Betoño cayó por la mínima ante la U.D. Logroñés en un partido en el que el conjunto gasteiztarra comenzó mandando y se adelantó muy pronto gracias a Argoitz Francés. El conjunto riojano reaccionó liderado por un Mateo Pastoriza Dalmau diferencial, que terminó siendo el gran protagonista del encuentro y participó decisivamente en el empate. Cuando el partido parecía encaminado al descanso, un error defensivo permitió al Logroñés ponerse por delante en el tiempo añadido. La expulsión de Antton Echevarria nada más comenzar la segunda mitad complicó todavía más el encuentro, pero el Betoño volvió a demostrar carácter y terminó encerrando al conjunto local en el tramo final, llegando a disponer de varias acciones para conseguir el empate. El 2-1 deja al Juvenil A sin premio en su segunda jornada, en una derrota dura por la capacidad mostrada para competir, pero también marcada por dos errores que terminaron condicionando el resultado.
CRÓNICA DEL PARTIDO
El Juvenil A del C.D. Betoño no pudo sumar en su visita a la Ciudad Deportiva U.D. Logroñés 2 y cayó por 2-1 ante la U.D. Logroñés en la segunda jornada de la División de Honor Juvenil. El conjunto gasteiztarra comenzó el encuentro con personalidad, compitiendo de tú a tú desde el primer minuto y tomando la iniciativa tanto en la presión como en el juego. Sin embargo, dos errores en momentos determinantes y una expulsión al comienzo de la segunda mitad terminaron condicionando un partido en el que el Betoño nunca dejó de competir.
El encuentro arrancó con un Betoño muy reconocible. El equipo salió sin miedo ante un rival que también quería tener protagonismo con balón y durante los primeros minutos consiguió imponerse en las disputas, adelantar líneas y dificultar la salida del conjunto local. La presión funcionaba y el equipo gasteiztarra se mostraba agresivo en cada balón dividido.
El premio llegó muy pronto.
En el minuto 4, una buena acción de presión de Argoitz Francés permitió al atacante recuperar el balón muy cerca de la línea de fondo, después de superar la primera línea defensiva del Logroñés. La jugada continuó con un remate y, tras un desafortunado desentendimiento entre el guardameta y uno de los defensores locales, el balón quedó suelto dentro del área. Argoitz volvió a aparecer para meter el pie y enviar el balón al fondo de la red.
0-1.

Celebración de Argoitz Francés.
El Betoño había conseguido exactamente lo que buscaba en el inicio: presionar arriba, recuperar y castigar.
Sin embargo, el gol cambió progresivamente el guion del encuentro. El Logroñés comenzó a hacerse con el control del juego y encontró en Mateo Pastoriza Dalmau a su principal argumento ofensivo. El mediapunta pontevedrés, recien fichado del R.C. Celta de Vigo, asumió el protagonismo prácticamente absoluto de su equipo, apareciendo entre líneas, conduciendo y superando rivales con una facilidad que obligaba constantemente al Betoño a multiplicarse para intentar frenarlo.
Pastoriza fue, durante buena parte del encuentro, el jugador sobre el que giró el fútbol del Logroñés. Cuando recibía, el conjunto local encontraba soluciones. Y cuando tenía espacio para conducir, resultaba especialmente complicado detenerlo sin recurrir a la falta.
El Logroñés comenzó a combinar con mayor fluidez y a buscar también a sus extremos, mientras el Betoño trataba de mantener su estructura y responder a cada llegada.
Hasta que apareció de nuevo el número 11.
En el minuto 19, Mateo Pastoriza recibió en una zona todavía alejada del área y comenzó una conducción que acabaría siendo decisiva. El mediapunta fue superando rivales uno tras otro hasta plantarse en las inmediaciones del área después de dejar atrás a varios jugadores del Betoño. Una acción individual de enorme nivel que terminó con una asistencia para Ismael González, que recibió en una posición inmejorable y definió con un disparo medido y potente hacia el palo largo de Leudis Maye. El balón llegó a tocar el poste antes de terminar dentro de la portería.
1-1.
El gol fue una muestra de lo que estaba siendo el partido: un Betoño que había entrado mejor y que estaba compitiendo de tú a tú, frente a un Logroñés que encontraba en su mediapunta una pieza diferencial capaz de desequilibrar por sí sola una acción.
El conjunto local siguió creciendo después del empate y sus llegadas comenzaron a aumentar, especialmente mediante combinaciones y acciones por las bandas. El Betoño, sin embargo, encontró en su línea defensiva uno de sus principales argumentos para mantenerse en el encuentro. Los defensores gasteiztarras se emplearon a fondo para despejar cada internada y evitar que las aproximaciones del Logroñés terminaran en ocasiones claras.
Además, los visitantes también tuvieron sus oportunidades.
Una de las más claras llegó antes del descanso, cuando Óscar Martínez dispuso de un mano a mano muy favorable en las inmediaciones del área. El atacante del Betoño tuvo la posibilidad de devolver la ventaja a su equipo, pero la acción no terminó en gol.
El encuentro parecía encaminado al descanso con el empate en el marcador.
Pero, cuando apenas quedaban unos segundos para el final de la primera mitad, llegó el golpe más duro.
En el 45’+3, en la última jugada antes del descanso, un despeje defectuoso dentro del área del Betoño dejó el balón prácticamente franco para el ataque local. Christian Antich aprovechó la situación, superó incluso el intento de intervención de Leudis y terminó enviando el balón al fondo de la red.
2-1.
Un gol especialmente doloroso por el momento en el que llegó y por la forma en la que se produjo. El Betoño había conseguido mantenerse con vida después de perder el control inicial del partido y tenía opciones de llegar al descanso con un empate que dejaba todo abierto. En cambio, un error propio volvió a poner al equipo por detrás, recordando demasiado a lo sucedido una semana antes ante el Eibar.
El descanso no iba a traer precisamente tranquilidad.
Nada más comenzar la segunda mitad, el Betoño recibió otro golpe. Antton Echevarria, que había visto la primera amarilla en el minuto 41 después de tener que frenar con falta una acción peligrosa tras un desajuste defensivo, vio la segunda apenas iniciada la reanudación.
En el 46’, una nueva acción defensiva terminó con otra falta sobre un atacante del Logroñés para cortar una nueva situación prometedora. El árbitro mostró la segunda amarilla y Antton tuvo que abandonar el terreno de juego.
El Betoño se quedaba con diez jugadores.
La expulsión obligó a modificar completamente la estructura del equipo. Tiemoko Diarra tuvo que ocupar la posición de central para reorganizar una defensa que perdía a uno de sus efectivos y el resto del equipo tuvo que multiplicar esfuerzos para mantenerse dentro del partido.
Con un jugador más, el Logroñés asumió el control de la segunda mitad. El Betoño tuvo que resistir más cerca de su propia área y el desgaste comenzó a ser cada vez mayor. El calor, con temperaturas cercanas a los 30 ºC, añadía todavía más dificultad a un partido que ya estaba exigiendo un enorme esfuerzo físico.
Durante muchos minutos, el encuentro pareció entrar en una fase de control local, con el Logroñés intentando encontrar el tercero y el Betoño tratando de mantenerse con vida.
Y ahí volvió a aparecer Leudis.
En el minuto 66, el guardameta gasteiztarra realizó una intervención decisiva en un mano a mano. El atacante local consiguió plantarse frente a él, pero Leudis utilizó su brazo izquierdo para evitar el que habría podido ser el 3-1 y mantener al Betoño dentro del partido.
El tiempo pasaba y el cansancio comenzaba a hacerse evidente. Sin embargo, el Betoño no dejó de competir.
A partir del minuto 80, el encuentro cambió de nuevo.
A pesar de estar jugando con diez y de llevar muchos minutos acumulando esfuerzo físico, el conjunto visitante dio un paso adelante y comenzó a encerrar al Logroñés en su propio campo. El equipo creyó hasta el final y encontró en las acciones a balón parado una vía para generar peligro.
Centros desde las bandas, faltas laterales y, especialmente, los córners comenzaron a llevar el balón una y otra vez al área local. El Betoño acumuló tres o cuatro acciones de verdadero peligro, con varios remates de cabeza y balones que atravesaron el área con peligro.
El Logroñés empezó a sufrir.
Lo que durante buena parte de la segunda mitad parecía controlado comenzó a convertirse en un ejercicio de resistencia para el conjunto local. El Betoño, lejos de bajar los brazos, siguió buscando un empate que parecía cada vez más difícil pero que estuvo realmente cerca.
Los últimos minutos fueron un reflejo perfecto del carácter mostrado por el equipo. Con uno menos, con el desgaste acumulado y con el calor pasando factura, el Betoño siguió atacando y terminó metiendo el miedo en el cuerpo al Logroñés. Los locales acabaron pidiendo la hora durante el descuento, conscientes de que cualquier balón al área podía terminar significando el empate.
Pero el 2-1 ya no se movió.
El Betoño volvió a marcharse de vacío, aunque lo hizo después de demostrar durante más de 90 minutos que no está dispuesto a dejar de competir. La actitud del equipo fue inmejorable y el esfuerzo colectivo permitió que, incluso en inferioridad numérica, el conjunto gasteiztarra llegara vivo hasta el último instante.
La derrota, sin embargo, vuelve a ser dura.
Porque el Betoño mostró argumentos para competir ante el Logroñés y comenzó el partido liderando la presión y el juego. Porque reaccionó después del empate. Porque tuvo ocasiones para volver a ponerse por delante. Porque resistió con diez. Y porque terminó teniendo oportunidades reales para empatar en el tramo final.
Pero también porque, una vez más, los errores propios terminaron marcando la diferencia.
El 2-1 llegó después de un despeje defectuoso a escasos segundos del descanso y la expulsión de Antton apenas iniciado el segundo tiempo obligó al equipo a jugar prácticamente toda la segunda mitad en inferioridad. Dos situaciones que terminaron condicionando por completo el desarrollo del encuentro.
En el lado contrario, el Logroñés encontró en Mateo Pastoriza Dalmau a su gran figura. El número 11 fue el auténtico dueño del juego ofensivo local, manejando los tiempos, superando rivales y participando directamente en el empate. Su actuación terminó siendo decisiva para explicar buena parte del triunfo riojano.
El Betoño vuelve a casa sin puntos, pero también con la certeza de que tiene capacidad para competir en esta categoría. La actitud, el esfuerzo y la capacidad para no abandonar el partido incluso con diez jugadores son señales positivas. Ahora toca corregir los errores que están costando demasiado caros y convertir esa capacidad de competir en puntos.
Porque este Juvenil A ya ha demostrado que no se rinde hasta el final.
FICHA TÉCNICA
Competición: Division de Honor Juvenil (Grupo 2) – Jornada 2
Fecha: 13 de septiembre de 2026
Campo: Ciudad Deportiva U.D. Logroñés 2, Logroño
Resultado: U.D. Logroñes 2-1 C.D. Betoño
Árbitro: Mario Ruiz Gómez. Asistentes: Jorge Ruiz Gómez y Hugo Vidal Jiménez.
Alineaciones
U.D. LOGROÑES: Alejandro Alcalde; Jon Rodrigo, Luis García, Raúl Llorente, Matias Lafont, Ismael González, Mateo Pastoriza, Juan Pablo Galbarro, Martín Latorre, Christian Antich y Adei Mendinueta.
C.D. BETOÑO: Leudis Maye; Alain Boyano, Antton Echevarria, Markel Oraá, Oier Grajales, Haytam Benaissa, Asier Barreña, Unax Castaño, Argoitz Francés Óscar Martínez y Jon De Sousa.
Sustituciones
U.D. Logroñes:
56’ Oier López por Ismael González.
56’ Julen Berasategi por Christian Antich.
68’ Iker Martínez por Juan Pablo Galbarro.
68’ Daniel Carboneras por Matias Lafont.
68’ Diego Labeaga por Raúl Llorente.
C.D. Betoño:
46’ Mikel Ruiz de Eguino por Oier Grajales.
48’ Tiemoko Diarra por Markel Oraá.
51’ Unai Casado por Asier Barreña.
72’ Hugo Garbayo por Haytam Benaissa.
72’ Hugo García por Óscar Martínez.
Goles
0-1 (4’): Argoitz Francés.
1-1 (19’): Ismael González.
2-1 (45’+3): Christian Antich.
Amonestaciones
Logroñes: Adei Mendinueta (64’).
Betoño: Jon de Sousa (27’), Antton Echevarria (41′ y 46′, expulsado por doble amarilla).